¿Original o imitación? Guía rápida para que no te engañen

El gusto por prendas de marca ha provocado la aparición de otra industria alternativa que ofrece la imitación a un precio mucho más bajo. Algunas veces el comprador lo sabe y sólo cruza los dedos para que nadie descubra que en lugar de “Columbia”, la polera dice “Colombia”. En otras ocasiones, y esto es peor, el consumidor paga un precio desproporcionado por la prenda que está comprando.

¿Cómo distinguirlos?

El logo y la etiqueta
Una de las formas más fáciles para identificar un producto falso es mirar todos los logos y etiquetas. Cualquier pequeña variación descubre la falsedad del producto.

El precio
Los precios exageradamente bajos son un buen síntoma de que un producto no es auténtico.

El material
Obviamente, las falsificaciones están hechas con materiales de baja calidad, pero no siempre es fácil descubrirlos a simple vista. Lo mejor es tocar la prenda y notar su textura. Muchas veces dos prendas resultan exactamente iguales, pero las imitaciones son mucho más incómodas cuando se llevan puestas.

El cierre y los hilos
Otras pruebas de legitimidad son los cierres (si no funcionan bien, sospechemos) y los hilos sueltos, algo que jamás veríamos en un producto de primera calidad.  Además, el logo suele estar grabado en el cierre y otras partes de la prenda, no impreso, un detalle que da buena muestra de su proceso de fabricación.

Lo barato cuesta caro
Si encuentras un producto de marca a un precio muy barato, debes sospechar que quizá no sea verdadero. Muchos productos pueden rebajar su precio, pero raramente lo encontraremos por menos de la mitad de su coste original. Para ello conviene acudir a las páginas web oficiales de cada firma, comprobar el precio inicial y comparar.

Fuente: elconfidencial.com

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