La camisa blanca masculina es ahora un vestido de verano

Y no hablamos de los diseños camiseros de siempre. El gesto íntimo de ponerse una camisa de hombre a modo de vestido se ha convertido en la prenda de la temporada.

Marina Valera — @thelittlemarin — Mucho antes de que Jacquemus hiciera de la camisa blanca el vestido más buscado del verano –y de que Kim Kardashian lo constatara llevándolo a una reunión de antiguos alumnos de su instituto hace cosa de una semana–, lucir una camisa masculina a modo de vestido era un gesto de moda deliberado o un guiño espontáneo que surgía en unos pocos metros cuadrados de intimidad. El cine y las estrellas del séptimo arte se han encargado de cargarlo de misticismo, solo en ciertos casos, y de sensualidad, en muchos otros. Y aunque nada tiene que ver esa imagen de Angelina Jolie enfundada en la camisa blanca de Brad Pitt en la película Sr. y Sra. Smith (2005) con la de Audrey Hepburn con su camisa blanca de esmoquin y antifaz turquesa en Desayuno con Diamantes (1963), lo cierto es que no deja de ser un truco de estilismo compartido (fuera o dentro del dormitorio) por toda la humanidad.

A pesar de que los vestidos camiseros han estado siempre ahí, verano tras verano, es ahora cuando la unión de ambas prendas en un mismo diseño es absolutamente literal. Porque el vestido del verano 2018 no toma prestado de la camisa blanca masculina únicamente su cuello –como solía ocurrir hasta ahora–, sino que hablamos de los mismos patrones, los mismos tejidos y muchas otras características calcadas del diseño básico. Y aunque en todo momento hablamos de literalidad, lo cierto es que cada firma ha querido interpretarla de una manera bien distinta: de las versiones más precisas a las variantes más barrocas, pasando por alguna que otra modificación que la distingue del original.

Sin duda ha sido Simon Porte Jacquemus, con su colección de primavera 2018 La Bomba, el diseñador que ha convertido en tendencia esta prenda con la ayuda inestimable de celebrities como Emily Ratajkowski y Kim Kardashian, además de su propio carisma como nuevo ‘enfant terrible’ de la moda. Desde sus comienzos, Jacquemus ha demostrado ser un virtuoso a la hora de convertir la camisa en un objeto de deseo, ya sea mediante atractivos volúmenes y drapeados o carismáticos estampados –¿quién no cayó rendida ante el diseño de lunares de su propuesta de primavera 2017 Les Santos de Provence?–. Basta con echar un vistazo a cualquiera de sus desfiles para darse cuenta de que la idea siempre ha estado ahí, es su marca de la casa, pero es ahora en 2018 –y unas cuantas celebrities e imitaciones mediante– cuando la prenda (y la firma) ha calado hondo en la industria.

Fuente: www.vogue.es/

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